{"id":1244,"date":"2021-04-21T22:54:28","date_gmt":"2021-04-21T22:54:28","guid":{"rendered":"https:\/\/ediario.com.co\/?p=629"},"modified":"2021-04-21T22:54:28","modified_gmt":"2021-04-21T22:54:28","slug":"isabel-allende-la-reina-de-las-ventas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ediario.com.co\/?p=1244","title":{"rendered":"Isabel Allende: la reina de las ventas"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>POR MAR\u00cdA PAULINA ORTIZ, EL TIEMPO. &#8211; <\/strong>Isabel Allende, la mujer a quien el poeta Pablo Neruda le dijo alguna vez que era una p\u00e9sima periodista, se convirti\u00f3 en la escritora latinoamericana n\u00famero uno en ventas: sus libros se han traducido a 37 idiomas y solo una de sus obras, La Casa de los Esp\u00edritus, ha vendido m\u00e1s de sesenta millones de ejemplares en el mundo. A sus 71 a\u00f1os, la leyenda de las letras chilenas, la aguerrida exiliada, la madre que perdi\u00f3 a su hija Paula, afirma que su camino no habr\u00eda sido el mismo sin la figura del dictador Augusto Pinochet.<\/p>\n\n\n\n<p>No es f\u00e1cil hacer cuentas con la obra de Isabel Allende. Uno solo de sus libros, La casa de los esp\u00edritus, ha vendido m\u00e1s de sesenta millones de ejemplares en el mundo. Sus novelas, que ya son m\u00e1s de veinte, saben apoderarse de los primeros lugares en ventas tan pronto aparecen en las librer\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>Algo pasa con la literatura de Allende, g\u00fastele o no a la elevada cr\u00edtica literaria. Fue as\u00ed con su primera obra \u2013que lleg\u00f3 al cine protagonizada nada menos que por Meryl Streep, Glenn Close y Jeremy Irons\u2013 y es as\u00ed con su libro m\u00e1s reciente, El juego de Ripper, que ya est\u00e1 en los primeros lugares en los pa\u00edses de habla hispana y pronto le suceder\u00e1 lo mismo en lengua extranjera, sin duda. Sus libros se han traducido a treinta y siete idiomas.<\/p>\n\n\n\n<p>Isabel Allende Llona, chilena, 71 a\u00f1os, madre de dos hijos, abuela de tres nietos, ha sabido ir caminando con el tiempo. En esta nueva obra, por ejemplo, ya no hay rasgos del realismo m\u00e1gico de La casa de los esp\u00edritus: aparece, s\u00ed, el thriller mezclado con los juegos de rol, tem\u00e1tica que ha inspirado muchos de los recientes best-sellers.<\/p>\n\n\n\n<p>Isabel Allende, con m\u00e1s de treinta premios en su haber, reside hace varios a\u00f1os en una casa en California, con un marido norteamericano (su segundo esposo) y una vida m\u00e1s en ingl\u00e9s que en espa\u00f1ol. All\u00e1, en su casa, cada ma\u00f1ana, Isabel saluda a Paula, su hija que muri\u00f3 a principios de los noventa, despu\u00e9s de permanecer un a\u00f1o en estado de coma; una historia que el mundo conoci\u00f3 cuando Allende la cont\u00f3 en su libro titulado Paula, que public\u00f3 en 1994 y sigue siendo le\u00eddo por miles. Esa muerte, y el golpe militar de Augusto Pinochet, fueron dos hechos que marcaron la historia de esta mujer.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Comenz\u00f3 su carrera literaria con un \u00e9xito mundial, La casa de los esp\u00edritus. \u00bfC\u00f3mo hizo para sentarse a escribir la segunda novela?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Primero, me cost\u00f3 mucho que alguien quisiera leer el manuscrito de La casa de los esp\u00edritus. Fueron muchos rechazos hasta que cay\u00f3 en manos de Carmen Balcells, en Barcelona, que se convirti\u00f3 en mi agente y empuj\u00f3 mi libro. Cuando la novela se public\u00f3 en varios idiomas y tuvo ese \u00e9xito tan r\u00e1pido, que nadie esperaba por supuesto, Carmen me llam\u00f3 y me dijo: \u201cCualquiera puede escribir una buena primera novela, porque es la historia que se lleva adentro. El escritor se prueba en la segunda novela\u201d. Pero yo \u2013que no alcanzaba a sentir el efecto que estaba teniendo La casa de los esp\u00edritus porque en ese tiempo viv\u00eda en Venezuela y todo el \u00e9xito del libro suced\u00eda en Europa\u2013 ya ten\u00eda un tema en la cabeza para esa posible segunda novela. La hab\u00eda empezado a escribir inocentemente. Y cuando la termin\u00e9, entonces s\u00ed comenzaron a llegar los cheques y los comentarios de La casa de los esp\u00edritus. Pero yo hab\u00eda pasado ya el primer susto, dig\u00e1moslo as\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Y desde ah\u00ed, cada libro: un best-seller\u2026<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>He tenido mucha suerte. Pero cuando escribo nunca me planteo cu\u00e1nta gente lo va a leer ni c\u00f3mo lo van a recibir los cr\u00edticos. No me hago esas preguntas. Para m\u00ed es una aventura y lo que me interesa es entretenerme. Por supuesto que puedo fracasar en cualquier momento. Eso es parte del riesgo de cualquier oficio, no solo de este.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Usted empez\u00f3 con el periodismo. \u00bfEs verdad que un d\u00eda el poeta Pablo Neruda dijo que usted era una p\u00e9sima periodista y no quiso darle una entrevista?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed fue. Y la verdad es que yo era una p\u00e9sima periodista. P\u00e9sima. Pablo Neruda me dijo: \u201cMira, t\u00fa mientes todo el tiempo, inventas las historias, pones en boca de las personas cosas que no han dicho. Todo eso, que son defectos en el periodismo, son virtudes en la literatura, as\u00ed que mejor ded\u00edquese a escribir ficci\u00f3n, mijita\u201d. Aprend\u00ed mucho del periodismo. El manejo del lenguaje, por ejemplo, la forma de hacerlo efectivo para agarrar al lector, la investigaci\u00f3n de un tema, el trabajo bajo presi\u00f3n. La mayor parte de los escritores escriben para ellos mismos sin pensar en el p\u00fablico que va a leerlos. Y tienen todo el tiempo en sus manos. Yo tengo esa mentalidad del periodista que me lleva a trabajar pronto, a entregar r\u00e1pido. Y si me toca que escribir once horas seguidas para lograrlo, lo hago. Eso me lo dej\u00f3 el periodismo y se lo agradezco mucho.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfAntes de La casa de los esp\u00edritus hab\u00eda escrito algo?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>No. Hab\u00eda escrito como periodista, nada m\u00e1s. Quiz\u00e1 algunas obras de teatro, pero el teatro se hace en colaboraci\u00f3n con tanta gente que al final esa gente aporta m\u00e1s que uno, echaban m\u00e1s ideas al saco. Cuando empec\u00e9 a escribir La casa de los esp\u00edritus, incluso, tampoco lo hac\u00eda con todo el tiempo para ello. Yo estaba trabajando en una escuela y solo pod\u00eda escribir de noche y los fines de semana. Claro que cuando me sentaba me sal\u00edan las p\u00e1ginas a borbotones.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>He le\u00eddo que usted le inventaba cuentos a sus hijos\u2026<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ah, eso s\u00ed, y fue un estupendo entrenamiento. Despu\u00e9s hice lo mismo con mis nietos, tambi\u00e9n. Era un juego. Cada uno me dec\u00eda la palabra que quisiera. Por ejemplo, uno me dec\u00eda tesoro, otro me dec\u00eda sirena, y el tercero, escarabajo. Y con esos tres elementos yo les armaba una historia. Lo hac\u00eda en menos de diez segundos porque ya estaba entrenada. Era cosa de todas las noches. Y ellos se pon\u00edan de acuerdo para buscar las palabras m\u00e1s dif\u00edciles posibles.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La figura de su abuelo, que inspir\u00f3 un personaje de La casa de los esp\u00edritus, parece haber sido determinante a la hora de tomar su camino como escritora. \u00bfFue as\u00ed?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>No tanto mi abuelo. Mi camino habr\u00eda sido otro sin Pinochet. Lo que determin\u00f3 mi rumbo y cambi\u00f3 mi vida completamente fue el golpe militar en Chile. Porque me oblig\u00f3 a salir de mi pa\u00eds. Y al irme, todo lo que yo hab\u00eda hecho \u2013ya estaba lanzada en una carrera de televisi\u00f3n y periodismo\u2013 no serv\u00eda para nada. Ten\u00eda que empezar de cero. C\u00f3mo ser\u00eda que termin\u00e9 administrando una escuela, \u00a1yo, que no s\u00e9 ni sumar! Sin ese golpe militar y sin tener que salir, no habr\u00eda hecho ese ejercicio de nostalgia que es La casa de los esp\u00edritus. Empec\u00e9 a llenarme de una necesidad muy grande de recordar, de plasmar todo en el papel para no olvidar, porque viv\u00eda en el exilio.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfUsted se fue tan pronto tumbaron a Salvador Allende?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Fui la \u00faltima de la familia en salir de Chile. Porque yo no cre\u00eda que esa situaci\u00f3n pudiera durar. Pensaba que un pa\u00eds con la larga tradici\u00f3n democr\u00e1tica chilena no iba a tener un golpe militar y una dictadura por mucho tiempo; estaba convencida de que los militares volver\u00edan a sus barracas y que habr\u00eda una elecci\u00f3n. Pues estaba muy mal informada porque los militares se quedaron diecisiete a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfPor qu\u00e9 eligi\u00f3 Venezuela para irse a vivir?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Porque era de los pocos pa\u00edses latinoamericanos donde hab\u00eda trabajo, habl\u00e1bamos el mismo idioma y ten\u00eda posibilidad de conseguir visa. Para el momento en que nosotros salimos ya no aceptaban chilenos ni en Costa Rica ni en M\u00e9xico ni en otros pa\u00edses a los que hab\u00edan ido muchos compatriotas. Hab\u00edamos salido tantos chilenos, que ya no nos quer\u00edan. Ni a Argentina ni a Brasil ni a Uruguay se pod\u00eda ir porque hab\u00eda dictadura. As\u00ed que llegamos a Caracas, que fue como llegar a un pa\u00eds escandinavo: as\u00ed m\u00e1s o menos era la diferencia con lo anterior. Porque yo ven\u00eda de un pa\u00eds atormentado, pobre, sombr\u00edo, que estaba viviendo bajo el r\u00e9gimen de terror; un pa\u00eds andino, de gente muy sobria, sin ning\u00fan ritmo para la vida. Y llegu\u00e9 a Caracas, un pa\u00eds verde, generoso, exuberante, hedonista, erotizado; donde las mujeres se ganaban todos los concursos de belleza del planeta, donde todo el mundo iba a la playa, y nadie trabajaba. Una maravilla. Viv\u00ed trece a\u00f1os all\u00e1 con mis hijos. Tengo un nieto que naci\u00f3 en Venezuela y un hermano que se qued\u00f3 para siempre. Me unen muchos lazos con ese pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo ve hoy a Venezuela?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Hace muchos a\u00f1os que no voy. Pero tengo amigos all\u00e1, que son de izquierda (incluso algunos de ellos fueron guerrilleros en los a\u00f1os sesenta) que est\u00e1n desesperados con la situaci\u00f3n de Venezuela. No tengo un solo amigo ni un solo familiar que est\u00e9 a favor de lo que est\u00e1 sucediendo con el Gobierno venezolano en este momento. Ahora, creo que el Gobierno ha hecho mucho por los pobres, sin ninguna duda. De otro modo no tendr\u00eda ese apoyo popular. Sin embargo, la clase media, la clase profesional, est\u00e1 frita. Y la gente est\u00e1 descontenta porque hay mucho desorden. El asesinato reciente de la reina de belleza muestra que Caracas es la capital mundial del crimen. Y ese es un t\u00edtulo que ninguna ciudad quiere tener.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Volvamos a la nostalgia. \u00bfUsted sinti\u00f3 que se le estaba yendo Chile de la memoria y por eso comenz\u00f3 a escribir?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>S\u00ed, para recuperar esas memorias que empezaban a diluirse. Mi pa\u00eds, mi familia, las an\u00e9cdotas de mi abuelo que se estaba muriendo y con \u00e9l se iban las generaciones pasadas. Me sent\u00eda sin ra\u00edces.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Dice que hasta ese momento no hab\u00eda escrito nada. \u00bfEra buena lectora?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00eda le\u00eddo a casi todos los escritores del boom de la literatura latinoamericana, que en ese momento estaban en su apogeo. Garc\u00eda M\u00e1rquez, Jos\u00e9 Donoso, Mario Vargas Llosa, Carlos Fuentes, Octavio Paz. Ellos eran como un coro de muchas voces distintas pero armoniosas que contaban Am\u00e9rica Latina a los latinoamericanos. Nos daban una idea de qui\u00e9nes \u00e9ramos. Y tambi\u00e9n nos daban libertad para imaginar. Creo que sin haber le\u00eddo a todos esos grandes escritores yo no me habr\u00eda sentido tan libre de lanzarme a contar as\u00ed, sin ning\u00fan escr\u00fapulo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfDesde el principio crey\u00f3 que val\u00eda la pena lo que escrib\u00eda, que ah\u00ed pod\u00eda haber un libro para publicar?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Eso no te podr\u00eda decir. Porque yo escribo como leo. Lo hago con una tremenda ansiedad, con apuro, con pasi\u00f3n, sin analizar nada. Despu\u00e9s me encuentro con los cr\u00edticos de frente, claro. Pero no pienso en eso cuando escribo. Yo no me siento a o\u00edr mis p\u00e1rrafos en voz alta ni vuelvo a leer mis libros.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfNo tiene un proceso de reescritura?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Cuido mucho el lenguaje y eso, sobre todo porque vivo en ingl\u00e9s, entonces de repente me encuentro escribiendo la frase mal en castellano, con el verbo al final y otras estupideces por el estilo. En Espa\u00f1a tengo un corrector de pruebas que me ayuda en esa parte y me quita todos los \u201cwillismos\u201d\u2026 Mi marido se llama Willy y \u00e9l cree que habla espa\u00f1ol, as\u00ed que yo termino escribiendo como \u00e9l habla. Ya te podr\u00e1s imaginar las correcciones que hay que hacer. Muchas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo estructura sus historias?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>No tengo plan. Empiezo con una idea vaga, a veces es la idea de un lugar o de un tiempo. Digamos que se me ocurre escribir sobre la fiebre del oro, entonces me pongo a investigar la \u00e9poca en que sucede y el lugar, y van saliendo ideas sin tener todav\u00eda ni los personajes ni lo que les va a pasar a ellos. Luego, en el ejercicio diario de sentarme horas frente a la computadora, se va creando un mundo y van apareciendo historias y personajes en la medida en que los necesito.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfAlguien lee sus manuscritos?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Antes los le\u00eda mi mam\u00e1, con un l\u00e1piz rojo en la mano. Y ten\u00edamos unas peleas horrendas porque a mi mam\u00e1 no le gusta nada de lo que yo escribo\u2026 Bueno, no le gusta nada de lo que hago, en general. Pero ya hace como cuatro libros que no los lee porque dice que est\u00e1 muy vieja y ya no entiende el mundo de hoy. Ahora el libro se va directo a Espa\u00f1a y all\u00e1 lo leen los editores y luego el corrector de estilo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Con su apellido, Allende, \u00bfno pens\u00f3 nunca en tomar el camino de la pol\u00edtica?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>No. Mi prima, que se llama Isabel Allende como yo, s\u00ed lo hizo y es senadora. La parte pol\u00edtica de la familia es la de Salvador Allende. Yo me cri\u00e9 con la familia de mi madre, que es muy conservadora y muy cat\u00f3lica. Por suerte yo no tengo nada de eso. Pero s\u00ed crec\u00ed en ese lado. Salvador Allende era primo de mi padre. Lo conoc\u00ed mucho porque mi padre se fue de mi vida cuando yo ten\u00eda como dos o tres a\u00f1os y la \u00fanica persona de la familia Allende que permaneci\u00f3 cerca de mi madre y de nosotras fue Salvador Allende, con su mujer y sus hijas. Nosotras nunca volvimos a ver a mi padre. Y un tiempo despu\u00e9s, mi mam\u00e1 se cas\u00f3 con un buen amigo de Allende y, cuando \u00e9l fue presidente, nombr\u00f3 a mi padrastro embajador en Argentina. As\u00ed que hab\u00eda una conexi\u00f3n tambi\u00e9n por la amistad entre ellos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Esa ausencia del pap\u00e1, de figura paterna, \u00bfse siente en sus libros?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En todos. No hay ning\u00fan padre presente en mis libros. O est\u00e1 ausente o es inalcanzable o est\u00e1 muerto. No es algo voluntario, me sale de esa manera cuando escribo. Es una cosa inconsciente, lo que confirma que uno siempre sale entre l\u00edneas, sin poder evitarlo. Las ideas que uno tiene, aunque uno no las quiera predicar, aparecen.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Si \u00e9l se fue cuando usted ten\u00eda dos o tres a\u00f1os, pr\u00e1cticamente no lo conoci\u00f3.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>No me acuerdo de nada. Y mi mam\u00e1 destruy\u00f3 todas las fotograf\u00edas. Muchos a\u00f1os m\u00e1s tarde, mi hija Paula encontr\u00f3 en casa de unos primos lejanos una foto del matrimonio de mi madre. Esa es la \u00fanica foto que tenemos de \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfNo le dio curiosidad conocerlo?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>No. Ninguna. Porque no existi\u00f3 en mi vida. Mis dos hermanos, en cambio, s\u00ed tuvieron curiosidad y lo buscaron y lo encontraron. Parece que se llevaron una desilusi\u00f3n porque lo vieron una vez y eso fue todo. Mi mam\u00e1 no habla de \u00e9l. Cuando le pregunt\u00e1bamos, solo dec\u00eda \u201cera un hombre inteligente, mijita\u201d. No se le saca una palabra m\u00e1s. Ella tiene 93 a\u00f1os, est\u00e1 totalmente l\u00facida y me escribe todos los d\u00edas. Usa la tecnolog\u00eda, correo electr\u00f3nico, Skype, todo eso.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Una familia longeva\u2026<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La de mi mam\u00e1 es longeva, pero mi padre muri\u00f3 temprano. Le dio un ataque al coraz\u00f3n en la calle y se muri\u00f3 en la calle. Me toc\u00f3 identificar su cad\u00e1ver. Yo ten\u00eda como 30 a\u00f1os, estaba en Chile y llamaron a mi oficina para que fuera a la morgue a reconocer un cuerpo. Pens\u00e9 que era mi hermano Pancho. Me fui corriendo. Cuando me mostraron el cad\u00e1ver, era una persona que no conoc\u00eda, que nunca hab\u00eda visto. Recuerdo que solo dije \u201cese no es mi hermano\u201d. En ese momento lleg\u00f3 mi padrastro y me dijo que era mi padre. Ah\u00ed lo mir\u00e9 por primera vez. Pero no sent\u00ed nada. Sent\u00ed el shock de ver un cad\u00e1ver por primera vez, pero no m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Padres ausentes, pero madres muy presentes, en su literatura.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Siempre. Mujeres fuertes. Si no es la mam\u00e1, son reemplazantes, pero siempre hay una imagen de madre, un personaje femenino que es muy poderoso. Pero f\u00edjate que esto cambi\u00f3 en la nueva novela. En El juego de Ripper, el personaje de Indiana no es particularmente fuerte. Es bastante vulnerable y fr\u00e1gil. Creo que es la primera vez que me encuentro con una protagonista as\u00ed. Y me sorprend\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfSer\u00e1 que ahora usted misma acepta ser m\u00e1s fr\u00e1gil?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>No lo hab\u00eda pensado. Puede ser. Ahora que tengo 71 a\u00f1os siento que estoy m\u00e1s abierta a mi propia vulnerabilidad. Ya no tengo que defenderme de todo, como me pasaba cuando era joven y deb\u00eda matarme trabajando para sacar adelante mi familia. Ahora, con los hijos ya criados, y los nietos en la universidad, tan lejos que ni se acuerdan que tienen abuela, ya me permito dejar las armas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Usted vivi\u00f3 la enfermedad y la muerte de su hija Paula, que con seguridad no solo cambi\u00f3 su vida sino su escritura\u2026<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ese fue el gran cambio de mi vida. A m\u00ed se me acab\u00f3 la juventud en veinticuatro horas. El duelo de un hijo siempre se lleva por dentro. Nunca se olvida. Creo que he incorporado una cierta tristeza que me ablanda el coraz\u00f3n, que me hace m\u00e1s tolerante, m\u00e1s buena persona dir\u00eda yo. Pero estoy convencida de que el esp\u00edritu de mi hija me acompa\u00f1a. Empiezo todos mis d\u00edas salud\u00e1ndola.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Todos los d\u00edas la saluda, \u00bfliteralmente?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Literalmente. Todas las ma\u00f1anas me despierto muy temprano, cuando todav\u00eda est\u00e1 oscuro, y empiezo una meditaci\u00f3n saludando a Paula. Otra gente reza, yo converso con ella.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfCree en Dios?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Por supuesto que no. Creo que existe el esp\u00edritu y que la naturaleza es una cosa formidable llena de misterios inexplicables. Y sobre todo creo que no todo se termina, sino que se transforma.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Despu\u00e9s de la experiencia con su hija, \u00bfc\u00f3mo es su relaci\u00f3n con la enfermedad?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Le temo a la enfermedad. He tenido siempre buena salud, pero \u00faltimamente he pensado mucho en el proceso de envejecer. En el 2010 le diagnosticaron a mi marido una enfermedad terminal \u2013fibrosis pulmonar\u2013 y le dieron dos a\u00f1os de vida. Ah\u00ed sent\u00ed la angustia de adorar una persona que se te va a morir. Lo mismo que viv\u00ed con Paula. Afortunadamente lo de Willy fue un diagn\u00f3stico mal hecho. Pero durante esa crisis entend\u00ed m\u00e1s lo que significa perder la salud.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 siente cuando mira hacia atr\u00e1s en su literatura?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>He cambiado, pero no s\u00e9 si he mejorado o no. Es diferente. En la \u00e9poca en que escrib\u00ed La casa de los esp\u00edritus mi estilo era francamente barroco. Hab\u00eda una exageraci\u00f3n en el lenguaje que hoy, sobre todo despu\u00e9s de vivir por tanto tiempo en un pa\u00eds como Estados Unidos, me resulta exagerado. Adem\u00e1s, los tiempos han cambiado. Ya nadie lee ese tipo de libros. En ese sentido he cambiado, pero no necesariamente he mejorado. Creo que no cometo los mismos errores del pasado, pero cometo muchos errores.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u201cYa nadie lee ese tipo de libros\u201d, dice. \u00bfBusca escribir lo que se est\u00e1 leyendo?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>No, pero s\u00ed tengo en cuenta lo que yo leo. Uno se va influenciando por lo que lee. Tambi\u00e9n por lo que ve. Me encanta repetirme las pel\u00edculas antiguas, por ejemplo, y comparar su narrativa con las de hoy. Son otra cosa por completo. Igual pasa con los libros. Hoy en d\u00eda puedes leer a Chejov, pero cuesta mucho leer a Dostoievski.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfCu\u00e1les son los cl\u00e1sicos a los que siempre vuelve?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>No vuelvo a nada. Estoy tan apurada que no vuelvo a nada.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Escribi\u00f3 un libro titulado Amor, \u00bfc\u00f3mo le ha ido a usted en esa materia amorosa?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>He sido muy afortunada. Siempre he tenido a mi lado una pareja que me ha querido mucho. Ning\u00fan hombre me ha dejado y nunca he tenido motivos para estar celosa\u2026, o ser\u00e1 que ando distra\u00edda. Pero te voy a decir algo, porque la gente me pregunta, \u201cay, las escenas er\u00f3ticas de sus libros son tan incre\u00edbles, \u00bfusted escribe por experiencia?\u201d. No, mijita, todo eso es imaginaci\u00f3n e investigaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfLe molesta que digan que usted hace mala literatura?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Depende de quien lo diga. Generalmente lo dicen otros escritores que venden menos que yo.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/www.eltiempo.com\/archivo\/documento\/CMS-13659358\">https:\/\/www.eltiempo.com\/archivo\/documento\/CMS-13659358<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>POR MAR\u00cdA PAULINA ORTIZ, EL TIEMPO. &#8211; Isabel Allende, la mujer a quien el poeta Pablo Neruda le dijo alguna vez que era una p\u00e9sima periodista, se convirti\u00f3 en la escritora latinoamericana n\u00famero uno en ventas: sus libros se han traducido a 37 idiomas y solo una de sus obras, La Casa de los Esp\u00edritus, &hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":1245,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[24],"tags":[168,169,170],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/ediario.com.co\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1244"}],"collection":[{"href":"https:\/\/ediario.com.co\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/ediario.com.co\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ediario.com.co\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ediario.com.co\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1244"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/ediario.com.co\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1244\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ediario.com.co\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/1245"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/ediario.com.co\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1244"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/ediario.com.co\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1244"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/ediario.com.co\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1244"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}