Ciudad

Irresponsables que ponen en peligro de muerte a Colombia

Las imágenes de Bogotá avergüenzan. Así está Bogotá en plena cuarentena. La gente irresponsable salió un día antes de la cuarentena a la calle, es decir el martes 24 de marzo, con todo tipo de disculpas y pretextos, llevados de su parecer, sin ningún tipo de protección en muchos casos, amparados en su terquedad y en su yoismo, y el coronavirus no distingue la torpeza, la ignorancia, la incapacidad de reflexionar ni el voluntarismo individualista, ni los estados depresivos de la gente ante el peligro.

Insólito. Muestran un desparpajo, un importaculismo, un orgullo voluntarioso, idiota y pendejo, una insolidaridad con los conciudadanos, con sus semejantes. Las imágenes de Bogotá en plena cuarentena, este día, no dejaron sino un sabor a hiel, a rabia, a desconcierto, algo que no era posible: ver gente que se tomó las calles, que salieron a fumar cigarrillo y otros a saciar sus angustias marihuaneras. Eran unas imágenes para no creer.

Salieron desesperados estos inadaptados de sus apartamentos, casas, de sus lugares de refugio y se tiraron al cemento, a las calles, folclóricamente, irresponsablemente. Otros, en el mismo tono, se tomaron los bancos, las plazas, los supermercados, tiendas, en bandada. A otros, les dio por hacer deporte al aire libre, sin ningún tipo de protección. La locura.

Otros se lanzaron con su carro, su bicicleta o su motocicleta, parecía que no hubieran visto nunca amanecer estos irresponsables, desobedeciendo abiertamente la prohibición de circulación que impuso la alcaldía para proteger a la ciudad de la pandemia del Covis-19.

Estos residentes de Bogotá fueron capaces de armar el caos, cuando todo iba bien, miles de personas inconscientes salieron a pesar de las advertencias y de los ejemplos internacionales y las propias experiencias que vive Colombia.

Es inconcebible que en una ciudad de más de siete millones de personas tenga uno que vivir con una minoría desadaptada y peligrosa. Sin ningún tipo de consideración, vendedores informales se sumaron a la demencia tomándose la Plaza de Bolívar, sin ninguna protección, aglomerándose, a reclamar subsidios. Gritaron, amenazaron, putiaron y a lo último se tomaron cafeterías y almacenes para saquearlos, sin ningún tipo de respeto y menos consideración.

Entre tanto, otros desadaptados en manada se fueron hasta la Terminal de Transporte con equipajes, maletas y todo tipo de corotos a presionar que se levantara la restricción de transporte intermunicipal para salir de la ciudad.

En conclusión, nos expusieron al peligro y al riesgo de la muerte.

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